martes, 11 de noviembre de 2014

El poder de una desicion.

  Son muchas las cosas de las que nos perdemos por no perdonar, atamos a las personas y coleccionamos rencores en el alma que van empequeñeciendo nuestro ser, hasta volvernos cada día más pobres de espíritu. Si tan solo diéramos ese paso, dejando el orgullo a un lado, nuestra vida empezaría a ser diferente. Porque cuando perdonamos, soltamos vidas, y al soltar otras vidas, la nuestra queda libre para emprender un nuevo vuelo, por eso: Perdonar, más que un sentimiento, es una decisión, es un paso de fe que debemos dar si queremos ser felices. Nos daremos cuenta que el perdón se consumó cuando veamos feliz al que por alguna razón nos hirió o cuando pensemos en él o en ella y no sintamos sentimientos de rechazo, molestia o ira. Será entonces cuando iremos por un camino con muchas cosas buenas por vivir, por contar y sentir.

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