Pasé mucho tiempo viviendo en un castillo grande y cómodo. Allí me sentía segura, tanto, que lo había hecho mi hogar. Cuando miraba por la ventana se veía un jardín hermoso con muchos caminos, cada camino conducía a un final incierto e inesperado, nada comparado al final que me esperaba en mi lugar seguro en el mundo; allí no había sobresaltos y mucho menos finales inesperados, aunque había veces en las que podía sentir que se tambaleaba un poco, pero estaba tan acostumbrada a estar allí que no le dí importancia. Cada vez que me paraba junto a la ventana a observar el jardín, sentía unas profundas ganas de salir de allí, pero siempre que veía la puerta pensaba que sería muy difícil casi imposible abrirla, esa puerta se veía pesada y cerrada con llave, el abrirla no sería un trabajo fácil y si lograba abrirla con lo pesada que se veía el moverla sería un imposible, hasta que un día el viento sopló fuertemente haciendo tambalear todo a mi alrededor; estaba acostumbrada a que el viento soplara y moviera todo un poco, pero esta vez fue diferente, este viento sacudió por completo mi mundo, todo alrededor empezó a derrumbarse. siempre crei que las colunnas que sostenian mi castillo eran de acero, cuando en realidad eran de cristal, de un momento a otro, el piso empezó a sentirse frágil e inestable, solo había una salida: la puerta. Si quería mantenerme con vida, tenía que abrirla, no podía creer que mi lugar seguro en el mundo se estuviera desmoronando frente a mis ojos, este sitio que siempre me pareció estable, estaba mostrándome su verdadera cara, aquello no era más que una pequeña jaula inestable a la cual estaba acostumbrada a vivir. Los vientos que soplaron con fuerza, me obligaron a halar de ella, cuando salí de allí la sorpresa fue enorme, el cerrojo nunca había sido asegurado, la puerta siempre estubo abierta, solo que no lo había visto. siempre pensé que salir de allí sería muy difícil, que tal vez nunca lo lograría, pero la fuerte tormenta no me dio opciones: o la abría, o moría. Cuando voltee a verla en realidad, no era tan grande como yo creía, la puerta era más liviana de lo que había imaginado. Y una vez afuera lo supe, supe que ya nunca más podría vivir entre rejas, mi mundo había cambiado, porque mi mente se habia abierto, he hizo que abriera mis ojos a lo abstracto.
Creí que sabía... pero entre más conozco, más descubro que me falta por conocer, entre más camino, más descubro que me falta por andar y entre más veo, más me sorprendo.
