La brisa sopla fuertemente, las nubes no dejan ver el sol radiante que se oculta detrás de ellas. El trópico y su cálido mar se despidieron con un hasta pronto, el mediterráneo dijo hola y la voz de los que apuestan por un mejor mañana sigue luchando por ser escuchada, mientras un suéter naranja me presta abrigo una mochila liviana me facilita el viaje y la calidez de estar apuntando a la dirección correcta me respalda, disipando el miedo y dándome resistencia. El vivir un día a la vez se ha vuelto una filosofía de vida, el riesgo y la aventura los mejores aliados; y aunque las nubes siguen luciendo un poco opacas, el radiante sol que muy pronto traerá el verano dejara ver su esplendor, un nuevo reto empezará exponiendome a lo desconocido y provocando reacciones que harán interesante el camino y al mismo tiempo seguirán mostrándome quien soy.
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