lunes, 31 de agosto de 2015

Tal y Como Soy



Con una mirada me dices tanto que no tienes que hablar. No hace falta que me expliques tus caras mal disimuladas, ni el porqué de tu silencio algunas veces; así como tampoco necesito que busques palabras para convencerme de lo que piensas de mí. Tu mirada me dice que no soy lo educada que te gustaría que fuera, también que te asusta la fuerza con la que actúo algunas veces; pero que no te resistes a lo espontánea y graciosa que soy sin proponermelo, que al final en vez de ser la dulce niña que esperabas, resulte ser una osa que le gruñe al que se atreva a tocarle a uno de los suyos.

Por eso, la próxima vez que me veas, quiero lo hagas directamente a los ojos, y así podrás ver que las veces que me han llamado mal educada es porque me canse de las injusticias y en vez de pensar lo que iba a decir, dije exactamente lo que pensaba, que la razón por la que te ríes de mis ocurrencias es porque hace mucho perdí el temor de mostrarme tal y como soy.

Cuando me veas luchando de tal modo que no me reconozcas, no te asustes, es que me han golpeado tan fuerte que preferí hacer limonada con lo que tenía a cruzarme de brazos y esperar que se me pasara la vida sintiendo pena de mí; pero si te permitieras conocerme mejor, te sorprendería lo delicada que puedo llegar a ser y que a pesar de mis errores, los que reconozco y los que niego tener es mucho lo que tengo para dar.

Cuando notas que callo en vez de discutir contigo, es porque también aprendí a identificar los momentos en los que el silencio habla por sí solo, Así que la próxima vez que estemos frente a frente, recuerda mirarme directamente a los ojos y te darás cuenta de que, aunque parezco una osa cuando lucho por los míos y por lo que considero justo, también soy una delicada flor, que a sabiendas de que el calendario le tiene fecha de caducidad, supo reconocer el momento justo para extender sus pétalos porque en su lenguaje nunca existió la palabra rendición.



viernes, 7 de agosto de 2015

Sueña


Aquí les dejo este vídeo; que desde la primera vez que lo vi, me toco el corazón.






martes, 4 de agosto de 2015

Perder Para Ganar


  Hoy es un día triste. José de Arimatea acaba de bajar desde la cruz el cuerpo sin vida del Mesías. Las calles están vacías y la tierra gime; la noticia corrió como pólvora por Jerusalén. Es un acontecimiento inédito. El sitio predestinado para castigar y dar muerte a los malhechores llamado “Gólgota” Sirvió de escenario para que el hijo de Dios cumpliera con el propósito por el cual vino a este mundo: Dar su vida a cambio de lo que se había perdido.

  Hoy, al volver al madero, recordé la primera vez en que me vio directamente a los ojos, esa vez cuando su mirada cambio mi vida Cualquiera en su lugar, me habría visto con odio porque las razones por las que lo clavaron en esa cruz son tan irónicas como lo escrito en el trozo de madera tirado en el piso a mi izquierda.

  Quien diría que lo que empezó como un día cualquiera terminaría en un encuentro cara a cara con él. ¿Cómo explicar lo que sentí? solo puedo decir: Que su mirada penetra en lo más profundo del alma de aquellos que se atreven a alzar la vista hacia la cruz, les da un nuevo sentir y cambia las razones que tenían para vivir llevándolos a morir por ellas de ser necesario.
 
  Porque todo el que quiera ganar su vida, la perderá; y el que la pierda por causa mía, la hallara. Mateo 16:25
   Me arrodillé y recogí el trozo de madera. Tenía inscrito el nombre con el que su verdugo lo coronó “Príncipe de los judíos”. Me pregunto, cuál de los mensajes predicados por él, fue el qué los ofendió, pero tal vez estoy errada y más que un mensaje lo que los ofendería seria su estilo de vida, porque su forma de vivir siempre resulta ofensiva a todos los autoproclamados maestros o sabios; cuyas acciones dicen todo lo contrario a sus mensajes. El nunca se permitió vivir a medias y las convicciones que lo llevaron a vivir a plenitud son las mismas por las que dio su vida:

   Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
S. Juan 3:16


  Esa fue la consignas por la que llevo su cruz sin queja alguna, a pesar de saber que, con solo decir unas cuantas palabras habría dejado a todos sus acusadores fuera de juego; pero le dio más valor a su misión que a su propia vida.

  Para el maestro vivir carecía de sentido sino tenía algo porque morir.

  Mientras sostengo este trozo de madera, mi mirada se pierde en el horizonte y no puedo evitar llorar, y temblar al saber los detalles de cómo lo acusaron injustamente, cómo lo torturaron y ofendieron... aunque pensándolo bien, yo también forme parte de ese circo que pidió su vida, al igual que ellos yo, hable mal de otros muchas veces, en más de una ocasión herí a otros a pesar de saber el daño que mis palabras causaban, y ¿qué de todas esas veces en donde mentí cobardemente y lo justifique diciendo que no perjudicaba a nadie... ¡Oh, yo no soy mejor de los que pidieron su muerte!, Soy tan culpable como lo son ellos; pero el sabía muy bien lo que hacía y para que no quedara duda alguna de las razones por las que entregaba su vida, con un esfuerzo sobrehumano, pronuncio las palabras por las que soy libre: “¡Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen!”. A quienes lo quieren seguir, los recibe con los brazos abiertos; les sacia su hambre de concejo y sed de paz, les da motivos para vivir y con tierna voz les dice: “Lo que te trajo hasta aquí fue tu corazón, por eso sigue lo que él te indica, si sigues tu corazón, te ira bien; el hacerlo te llevara a lugares que nunca imaginaste y a hacer tus sueños realidad, será más increíble de lo que soñaste, Podrás venir a mí en busca de consejo siempre que quieras y quedarte el tiempo que quieras también. Te ganaste ese derecho el mismo momento en el que rompiste las barreras mentales que te impedían creer; tu historia apenas acaba de empezar.

sábado, 27 de junio de 2015

Un problema, Una oportunidad

  Las temporadas de cambio no siempre llegan solas; a veces hay que dar los pasos necesarios para provocar estos cambios. Cada vez que nos adentramos en algo nuevo llegan oportunidades que usualmente están disfrazadas de problemas, por esto es muy importante mantener los ojos abiertos para no dejarlas pasar. Recuerdo una de esas oportunidades en la cual pensé que, lo que estaba viviendo no era sino una pérdida de tiempo, sólo una mala racha que a la final no me serviría de nada. Corría el año 2005, un jueves de Abril por la mañana. Me aliste para salir de casa. Mi madre me dio su bendición, en mi mano llevaba una bolsa llena del producto que vendería ese día. Mi punto de partida era la terminal de Acarigua, una pequeña ciudad de portuguesa, uno de los estados agricultores de Venezuela en dónde nací y crecí. Llegué como de costumbre a las ocho de la mañana; lista para esperar el siguiente autobús que salía rumbo a Valencia. El llegar a esa terminal me recordaba que un nuevo día estaba por empezar y seguro tendría que enfrentar a otros vendedores, aparte de enfrentar mi miedo de hablar en público, lo cual era todo un desafío para mí, por lo tímida que siempre había sido; pero la escasez de empleo que había en mi ciudad, no me dejó otra opción.

  Al voltear a mi izquierda, veo a mi más fuerte contrincante, una vendedora que llevaba más de cuatro años trabajando en los autobuses, me miró de manera desafiante, era su forma de intimidarme y así mantenerme fuera de su camino. Todavía recuerdo el día en que la conocí y su saludo de bienvenida fue: "¡Espero no te interpongas en mi camino si quieres permanecer con el rostro intacto!" Ella era la líder de un grupo de cinco chicas que llevaban cuatro años vendiendo en esa zona, cobardemente baje la mirada. Sabía que hablaba enserio porque uno de los vendedores de café apodado por los demás como “Mente”, un hombre no muy alto, delgado, y piel morena, quien siempre usaba lentes oscuros, me había hablado de ellas y también me dio un breve resumen de lo que vería en este pueblo sin ley llamado peaje, cosa por la que le estuve muy agradecida; pero con el pasar del tiempo, entendí que Mente era un apodo bien ganado para alguien que se la llevaba bien con todos, pero que no era amigo de nadie. Mente era simplemente alguien que siempre sabía cómo inclinar la balanza a su favor esto hacía que saliera bien librado de cualquier problema; aparte de ser alguien capaz de hacer un reporte sin omitir un sólo detalle de las historias que abundaban en ese sitio donde las autoridades se hacían de la vista gorda de lo que pasaba a su alrededor y en donde la ley del más fuerte era la que se imponía. Me aconsejó que no intentara dármelas de heroína y me alejara de esas chicas todo lo que pudiera. Seguí su consejo y decidí hacer todo lo posible por pasar desapercibida. “¡Eh muchacha, el autobús está por salir!” Me dice el colector del autobús por el que estaba esperando. En Venezuela se acostumbra que aparte del chófer, haya otra persona para colectar el pasaje quien se asegura de facilitarle el trabajo al chófer de manera que este centre su atención en manejar.

  Subí al autobús y este empezó a andar, mi corazón latía a mil por hora porque sabía que, en aproximadamente 10 minutos, me tocaría hablar ante 45 personas de manera recia para que todos me escucharan, segura para convencer a todos que este producto les sería útil, pero al mismo tiempo, graciosa para ganarme su afecto y así crear un ambiente de confiabilidad y, aunque supieran que lo podían comprar en cualquier parte, sintieran la necesidad de comprarlo conmigo. El producto a ofrecer ese día: ¡Cepillos de dientes! Sé que están pensando, ¿y qué se puede decir acerca de un cepillo dental? Se sorprenderían de las excusas que encuentran los vendedores para promocionar cualquier cosa que tengan en la mano. En una de esas veces que esperaba la salida del autobús en la terminal, un anciano que estaba sentado en unos de los bancos me preguntó: ¿y tú que vendes? A lo cual respondí, con cierto aire de tristeza en la mirada y sin ningún tipo de entusiasmo: “¡Cepillos de dientes, Señor!” El anciano se paró del banco mientras se apoyaba en su bastón y me dijo mirándome fijamente a los ojos: "¡Te falta mucho por aprender, muchacha, porque esto no se trata de lo que vendes, se trata de ti! ¡No lo olvides! ¿Se trata de mí? Si fuera por mí, no estaría aquí pensé, si tan sólo tuviera una mejor opción… si tan sólo… Sentí que la vida me daba una bofetada haciéndome despertar de mí sueño. ¡Oh, esa niña de 10 años que soñaba con viajar y conocer otros continentes! Ella no se merecía esto, le había fallado.

   Pasados los minutos el colector me mira con un gesto de ¡Ya es la hora! Los nervios siempre son los mismos en el primer autobús y en el transcurso del día al bajar y subir de los autobuses se van disipando; para mí era como romper el hielo porque de cierto modo, ese primer autobús me condicionaba para el resto del día. Una de las cosas que aprendí en este trabajo es que cuando le tienes miedo a algo lo mejor es hacerlo sin pensarlo mucho. Usualmente, me paraba en el pasillo, entre los dos primeros asientos, manteniendo el equilibrio mientras el autobús continuaba su rumbo, llenaba mis pulmones con una bocanada de aire y así empezaba mi día: “¡Buenos días, señoras y señores! El producto del que le voy a hacer entrega no pica, ni muerde; así que, puede agarrarlo sin ningún compromiso.” Camino hasta el final del autobús repartiendo los cepillos a todos los presentes, luego vuelvo a pararme entre los dos primeros asientos y doy la charla final: “El cepillo que le acabo de entregar tiene mango anti resbalante, limpiador de lengua y celdas suaves, lo que evita que se le rompan las encías, y si me compran dos, les regalo uno, y no puedo hacer más nada por ustedes señores” Por lo general, procuraba finalizar con algo gracioso a lo que la gente respondía con risas y al mismo tiempo me hacía ver espontanea. Al llegar al primer peaje, la bolsa estaba un poco más liviana; pero igual, faltaban más autobuses por tomar hasta vaciarla por completo. Para ese entonces, los peajes eran los sitios donde todos los chóferes de carros o autobuses paraban por un breve momento a pagar un impuesto exigido por el estado.

   Al llegar, tal como lo esperaba, esas chicas estaban allí siempre con la misma mirada amenazante, estaban acostumbradas a pelear y para ellas, yo por ser nueva, estoy invadiendo su territorio. En el peaje todos las respetan y nadie se atreve a meterse con ellas; se han hecho una imagen de chicas duras y se han impuesto a cuanto vendedor se les ha atravesado en el camino. Siempre que las veía recordaba el consejo de Mente así que no me buscaba problemas. Esperaba un poco más para tomar los autobuses que quedaran rezagados por ellas; normalmente eran los que llevaban poca gente, y así entre rezagado y rezagado hacía mi día. Ahora que lo pienso mejor, me doy cuenta de que no era fácil verlas sonriendo. Estoy segura que detrás esas miradas desafiantes, cada una de ellas tenían una historia triste que contar. Cuando salí esa mañana de casa, el cielo estaba nublado. Una tormenta se acercaba y eso hacía más complicado todo porque encontrar un sitio donde refugiarse de la lluvia no era fácil. Y a pesar de que el peaje estaba techado, a los vendedores no se nos permitía esperar los autobuses allí. Así que por lo general, solíamos refugiarnos del sol debajo de un árbol frondoso ubicado en frente del peaje y cuando veíamos un autobús a lo lejos, corríamos hasta alcanzarlo en la breve parada que hacían para pagar en el peaje. La fuerte tormenta no se hizo esperar. Debajo del árbol sólo estábamos tres vendedores: Mente vendiendo café, un chico vendiendo dulces de cocos y yo con mi bolsa de cepillos. Cada uno corrió a refugiarse a dónde pudo. Le hice un nudo a mi bolsa y corrí hasta un viejo kiosco abandonado que se encontraba a unos cuantos metros del peaje, al cual sólo le quedaba el techo. Llegué un tanto empapada y coloque mi bolsa en el piso. Mientras esperaba que la lluvia pasara, un pensamiento se apodero de mí y me repetía constantemente: “¡Esto es pasajero; sólo resiste un poco más!” “Al igual que esta tormenta, esto también pasara, porque en el libro de tu vida aún faltan muchas páginas por escribir...”

   Esa voz interna tenía razón. Aproximadamente, seis meses después había ahorrado algo de dinero y con la ayuda de mi madre, terminaría de completar lo necesario para mudarme de estado a hacer un curso de tripulante de cabina. Al pasar de unos años, viajaría a Europa, aprendería inglés y un día al buscar empleo, me darían la oportunidad de formar parte del grupo de vendedores de una empresa turística. Pensar que me queje tanto cuando pasaba por todo aquello; nunca imagine que esa experiencia sería vital para desempeñarme de manera satisfactoria en lo que hago. Y aunque en el libro de mi vida aún faltan muchas páginas por escribir he decido apreciar la enseñanza de este momento el cual a su vez me está preparando para algo más grande que yo. Por eso, nunca menosprecies ninguna situación por la que pases porque probablemente, es un entrenamiento previo para lo que te espera. Después de diez años fue que pude entender las palabras de aquel anciano: "No se trata de lo que vendes, se trata de ti". Nunca se trató de los cepillos de dientes. Siempre se trató del aprendizaje que ese momento me estaba dando y de mi actitud pese a las circunstancias. Por eso te digo que no se trata:

del divorcio

de la soledad

de la separación

de la crisis financiera

de la edad

de las decepciones

de quien te falló

de la enfermedad

de la viudez

  O cualquiera sea las circunstancias por las que estés pasando, esto se trata y siempre se tratará de ti.

martes, 5 de mayo de 2015

Un Noble Oficio

 Tu que te despiertas sabiendo que tu día empezará remendando redes para luego zarpar y lanzarlas al mar; me sorprende ver que a pesar de que nunca tienes garantías de si tus redes se llenarán, eso no frena tus ganas de intentarlo una vez mas, tu eres de los que, aunque vengan grandes tempestades no se rinden; aprendiste tu oficio desde muy joven y los malos tiempos te enseñaron que la paciencia mas que un don, es una acción que con el pasar del tiempo se convierte en virtud. A los que te preguntan cuando termina tu labor? respondes que nunca, que siempre hay redes por remendar y mar por explorar. Para ti pescar es la mayor recompensa que recibes por un trabajo bien hecho, haz aprendido a mantener la calma en los peores momentos y esto ha hecho que reconozcas el momento indicado para lanzar tu red. Pescador, mientras te observo desde mi balcón reflexiono sobre lo mucho que tengo que aprender de ti. Tu noble oficio me hace valorar el arte de dibujar con palabras lo que por gracia el cielo me regaló.

lunes, 13 de abril de 2015

Dedicada al mejor de los amigos

Hoy al caminar por la calle un niño paso por mi lado y me sonrió, su sonrisa fue tan cálida que no pude evitar pensar en el por el resto del día, fue uno de esos momentos en los que no hicieron faltas palabras, tampoco pude evitar pensar en ti y en como ha cambiado mi vida desde que te conozco; desde que te conozco: sonrió mas, las razones que tengo para vivir cada vez son menos egoístas y he descubierto que cuando ayudo a alguien a quien mas ayudo es a mi misma; siento que si tu estas conmigo soy invencible y esto hace que tengas ganas de comerme el mundo. la experiencia adquirida contigo ha hecho que me pare con seguridad ante la vida, cada reto ha sido un hermoso aprendizaje, cada dificultad me ha impulsado a seguir adelante, los tropiezos formaron mi carácter y aunque admito que en mas de una ocasión lloré fue fundamental para hacer de mi alguien fuerte. Cada reto que va llegando es mayor que el anterior lo que me indica que cada día confías mas en mi y me estas entrenando para cosas mas grandes. He decido pensar en ti como alguien que no tiene limites, y esto hace que desee conocerte mas cada día, manteniéndome a la expectativa por lo próximo que harás y contemplando tu hermosura en la cálida sonrisa de un niño que esta dispuesto a darlo todo por amor y sonríe al verme. Solo puedo decir gracias Jesús.

martes, 31 de marzo de 2015

Viviendo entre Rejas


  Pasé mucho tiempo viviendo en un castillo grande y cómodo. Allí me sentía segura, tanto, que lo había hecho mi hogar. Cuando miraba por la ventana se veía un jardín hermoso con muchos caminos, cada camino conducía a un final incierto e inesperado, nada comparado al final que me esperaba en mi lugar seguro en el mundo; allí no había sobresaltos y mucho menos finales inesperados, aunque había veces en las que podía sentir que se tambaleaba un poco, pero estaba tan acostumbrada a estar allí que no le dí importancia. Cada vez que me paraba junto a la ventana a observar el jardín, sentía unas profundas ganas de salir de allí, pero siempre que veía la puerta pensaba que sería muy difícil casi imposible abrirla, esa puerta se veía pesada y cerrada con llave, el abrirla no sería un trabajo fácil y si lograba abrirla con lo pesada que se veía el moverla sería un imposible, hasta que un día el viento sopló fuertemente haciendo tambalear todo a mi alrededor; estaba acostumbrada a que el viento soplara y moviera todo un poco, pero esta vez fue diferente, este viento sacudió por completo mi mundo, todo alrededor empezó a derrumbarse. siempre crei que las colunnas que sostenian mi castillo eran de acero, cuando en realidad eran de cristal, de un momento a otro, el piso empezó a sentirse frágil e inestable, solo había una salida: la puerta. Si quería mantenerme con vida, tenía que abrirla, no podía creer que mi lugar seguro en el mundo se estuviera desmoronando frente a mis ojos, este sitio que siempre me pareció estable, estaba mostrándome su verdadera cara, aquello no era más que una pequeña jaula inestable a la cual estaba acostumbrada a vivir. Los vientos que soplaron con fuerza, me obligaron a halar de ella, cuando salí de allí la sorpresa fue enorme, el cerrojo nunca había sido asegurado, la puerta siempre estubo abierta, solo que no lo había visto.  siempre pensé que salir de allí sería muy difícil, que tal vez nunca lo lograría, pero la fuerte tormenta no me dio opciones: o la abría, o moría. Cuando voltee a verla en realidad, no era tan grande como yo creía, la puerta era más liviana de lo que había imaginado. Y una vez afuera lo supe, supe que ya nunca más podría vivir entre rejas, mi mundo había cambiado, porque mi mente se habia abierto, he hizo que abriera mis ojos a lo abstracto.
Creí que sabía... pero entre más conozco, más descubro que me falta por conocer, entre más camino, más descubro que me falta por andar y entre más veo, más me sorprendo.

lunes, 23 de marzo de 2015

Manten el Rumbo

 

 Una vez que haz identificado tu pasión, toca mantener el rumbo. Y lo mejor es empezar a andar, porque el andar te ira enseñando lo que tienes que aprender y a su vez te dará las herramientas que necesitas para avanzar. Cuando te mantienes haciendo lo que mas te gusta los problemas que suelen llegar con cada desafío, en vez de derrumbar tu animo te impulsan a continuar; porque la llama de la pasión que arde dentro de ti esta presente en cada cosa que haces, tanto al acostarte como al despertarte; de pronto lo que al principio no tenia sentido empieza a tenerlo, y descubres que algo en ti cambió. Tu mente se abrió a algo nuevo cambiando tu mundo por completo. Albert Eistein dijo: "cuando una mente se abre a una nueva idea mas nunca vuelve a su tamaño original" mantener el rumbo hará que tu mente se habrá cada día más, llevandote a lugares que nunca imaginaste explorar, cambiando tu forma de hablar, haciendo notorio lo que antes a pesar de estar frente a tus ojos pasaba desapercibido, empezaras a descubrir todo el potencial que tenias dentro de ti sin explorar, lo que hará que tengas algo para decir y cuando alguien tiene algo que decir y sabe como expresarlo el mundo no puede resistir el pararse a escucharlo. Por eso el mantenerte haciendo lo que más te gusta es fundamental cuando tu mente se ha abierto a una nueva idea.

domingo, 22 de marzo de 2015

Exposición y reacción

                                             http://api.ning.com/files/OMxd8Krntx9MgR8I0mWPTs2NDMFbbMvp6RXudE9sHWAoHjuO0PfUE5eL-sHrser9XMWmsmXmVOKVIsZMUTBkoYbOrS4C3j*-/libropaginasvolando.jpg 
  La brisa sopla fuertemente, las nubes no dejan ver el sol radiante que se oculta detrás de ellas. El trópico y su cálido mar se despidieron con un hasta pronto, el mediterráneo dijo hola y la voz de los que apuestan por un mejor mañana sigue luchando por ser escuchada, mientras un suéter naranja me presta abrigo una mochila liviana me facilita el viaje y la calidez de estar apuntando a la dirección correcta me respalda, disipando el miedo y dándome resistencia. El vivir un día a la vez se ha vuelto una filosofía de vida, el riesgo y la aventura los mejores aliados; y aunque las nubes siguen luciendo un poco opacas, el radiante sol que muy pronto traerá el verano dejara ver su esplendor, un nuevo reto empezará exponiendome a lo desconocido y provocando reacciones que harán interesante el camino y al mismo tiempo seguirán mostrándome quien soy.

miércoles, 4 de marzo de 2015

un granito de arena

Todo ser humano tiene el deber de aportar un granito de arena para hacer de este mundo un mejor lugar para vivir; mas que querer realizar una buena acción el aportar un grano de arena es una obligación que debemos asumir ante la vida, para de este modo agradecer el hecho de vivir. Entonces la pregunta a hacer es: ¿eres de los que se quejan cuando hay que hacer algo extra de lo acostumbrado o eres de los que preguntan qué puedes aportar? Y cuando tienes que hacer algo más, tu entusiasmo es causado por lo qué puedes obtener a cambio ó tu alegría se baza en que aunque no recibas nada a cambio, el simple hecho de hacer un bien y pintar una sonrisa en la cara de otros se traduce en tu mayor recompensa. Es tan sencillo como que puedes optar entre: la insastifacion de sentir que no estas dando lo suficiente y que deberías dar un poco más ó buscar solo tu propio bien. Por eso, un granito de arena de cada uno de nosotros es lo que necesita este mundo para que sea un sitio mejor en donde quepamos todos; sin importar la religión, raza, condición social
o económica de la cual pertenezcamos; ya que nuestro común denominador sigue siendo el de ser humanos y como parte de la humanidad deberíamos reflexionar en que tal vez es el momento de hacer como el niño que al ver las estrellas de mar muriendo en la arena las recogía una a una arrojándolas de nuevo al mar y cuando un hombre mayor que lo observaba le preguntó: ¿qué hacia perdiendo así el tiempo? porque la costa estaba llena de esa especie y por salvar a unas cuantas no haría ninguna diferencia entre las miles que morirían a orillas de la playa; a lo que el niño contesto: es cierto, no las podré salvar a todas, pero para ésta que tengo en mi mano si haré la diferencia y la arrojó al mar con toda la fuerza que pudo. Sólo digo que quizás es hora de ver a nuestro alrededor y fijarnos en dónde hay necesidad ¿qué falta a tu alrededor? Creéme, por mas mal que la pasemos a veces en la vida, siempre hay alguien que la esta pasando peor, alguien que necesita de nuestra ayuda, así no lo diga con palabras; hay veces en la que las condiciones gritan lo que las palabras silencian. Y como parte de la humanidad a la que pertenenecemos es nuestro deber el ayudarnos unos a otros.
Por mi parte, este es mi granito de arena y aunque no trabajo en las Naciones Unidas y tampoco pertenezco a una ONG, cada día despierto con el sueño de que al hacer lo que más amo, tal vez este aportando algo que vale la pena y aunque al igual que el niño no puedo salvar a todas las estrellas, el saber que para algunas, si estoy haciendo la diferencia es lo que me mantiene fuerte ante cualquier adversidad que pueda presentarse, porque solo ayudando al prójimo descubrimos nuestra propia riqueza y a su vez esto hace que veamos desde otra óptica nuestros problemas, cualquiera que estos sean. Entonces nos daremos cuenta que mas que ayudar a otros, lo que en realidad estamos haciendo, es ayudándonos a nosotros mismos.

miércoles, 25 de febrero de 2015

¿Qué harías si no tuvieras miedo?


Cuando dejas el miedo de lado, sientes que tus más grandes deseos pueden convertirse en realidad. Cuando el miedo deja de ser un obstáculo, empiezas a creer en ti. ¿Alguna vez te has hecho esa pregunta? ¿Qué harías si no tuviera miedo? Solo piensa un momento en esto, y hazte esta pregunta. ¿Qué harías si no tuvieras nada que perder?

Cuando el miedo domina tu vida, tu zona de confort es el mejor lugar para vivir, porque ahí te sientes seguro y salvo. Al mismo tiempo dejas de hacer todas las cosas que te desafían a ser mejor, los días te parecen cada vez más largos y la vida permanece estática.

Y si te preguntas: ¿Cómo hago para que en vez de que este sentimiento me domine, sea yo el que lo domine a el? Yo puedo decir que la mejor forma de dominar el miedo es haciendo todo lo que tienes que hacer incluso sintiendo miedo. Que con qué derecho lo digo, con el derecho que me da el haber pasado gran parte de mi vida con miedo, detenida en mi zona de confort, con muchos deseos de hacer cosas nuevas y diferentes, pero sin tomar ningún riesgo y sin planificar nada para provocar un cambio; hasta que un día, cansada de obtener siempre los mismos resultados, me pregunté: ¿Por qué nada en mi vida cambia, y todo sigue igual? admito que no fue un ejercicio fácil porque literalmente tuve que verme al espejo y preguntarme qué era lo que me estaba deteniendo. La respuesta que mi propio ser me grito fue: no estas asumiendo riesgos, por eso siempre obtienes los mismo resultados porque siempre haces lo mismo. Luego me pregunté: ¿por qué siempre hago lo mismo si es más que evidente que no da resultado? fue ahí cuando obtuve la más clara de las respuestas: ¡porque tienes miedo! por miedo es que te has perdido de mucho. Miedo a que las cosas me salieran de un modo diferente a lo que había pensado, haciéndome fracasar. Admito que lo que más me intimidaba era pensar de que si la equivocación era muy grande, todos se darían cuenta y quedaría en completo ridículo; justo ahí entendí que el peor ridículo es aquel que no se hace, porque es mejor hacer el ridículo haciendo algo, a que por miedo al ridículo no hagamos nada, quedándonos así con mil preguntas de lo que pudimos haber logrado si tan solo...

Eso me llevó a descubrir que aunque tengas muchos sueños e ilusiones, sino crees en ti lo suficiente como para actuar, corres el riesgo de pasarte la vida e incluso morir sin hacer nada de las cosas con las que una vez soñaste, y podría pasarte lo mismo que aquel hombre que pasó al frente de una tienda y al mirar la vitrina vio un traje hermoso, el traje lucia perfecto, el diseño era acorde con su estilo y el color era de sus colores favoritos así que se imaginó usándolo para una ocasión especial, entró a la tienda se lo probó y era justo su medida, ¡mejor imposible! pero al ver el precio decidió dejarlo para otro día porque recordó todas las cuentas que tenía por pagar a final de mes, y se dijo así mismo que quizás un día cuando el dinero le sobrara lo compraría; así que pasaba todos los días para ver el traje que compraría un día cuando tuviera suficiente dinero, hasta que un día, al pasar por la misma tienda, al ver por la vitrina, vio que el traje ya no estaba, preocupado dejó de lado las cosas que tenía por hacer esa mañana las cuales eran rutinarias y al ver al vendedor que lo atendió la primera vez, le preguntó que en dónde estaba el traje que se había probado hace algún tiempo, el vendedor no recordaba a qué traje se refería, hasta que el hombre con una gran ansiedad se lo describió e incluso le mostró el sitio donde estaba exhibido y que ya había sido reemplazado por otro. Entonces el vendedor recordó aquél traje: ¡sí! un hombre pasó ayer por la tarde y después de probárselo lo compró, le quedó tan bien que ni siquiera tuvimos que mandarlo al sastre, de hecho le quedó igual que a usted, aquella vez que entró a la tienda y se lo probó, el hombre respondió: de seguro era alguien rico, alguien sin problemas mayores. El vendedor le dijo: no, para nada, es más dijo que tenía muchas cuentas por pagar a fin de mes, pero dijo algo que me dejó pensando: vi el traje y era hermoso, me lo probé y me quedó a la medida... lo mejor es que me lo lleve, no sea que a alguien más le resulte tan atractivo como a mí y lo compre, haciendo así que para cuando yo vuelva y al no encontrarlo me lamente por no haber tomado la decisión a tiempo. Vi a aquel hombre tan decidido de querer comprarlo a pesar de ser un traje costoso, que no pude evitar preguntarle: ¿cómo hará para pagar las cuentas a fin de mes? Él respondió: bueno, supongo que tendré que trabajar horas extras, además, el fin de mes no ha llegado eso significa que tengo tiempo para trabajar las horas extras y así pagar mis cuentas más el traje, trabajaré lo que sea necesario pero no dejaré que el miedo por lo que pase en el futuro, sea más fuerte que lo que quiero y pueda tener en este momento, ¡que tenga que trabajar más es lo de menos! porque sé que valdrá la pena el esfuerzo.

Entonces aquel hombre apesadumbrado preguntó: ¿usted cree que podrían hacer otro igual? El vendedor le respondió: ¡oh, cómo lo siento señor! le explico todos nuestros trajes son exclusivos y no nos permitimos por ningún concepto repetir ninguna de nuestras creaciones, ya que para nosotros es muy importante que cada traje sea único en su estilo, y aunque bien es cierto que es un precio alto, también es cierto que eso se debe a lo exclusivo de nuestros diseños y a nuestros materiales que son de la más alta calidad, la calidad de nuestras creaciones están garantizadas, esa es la razón de su precio, precio que no muchos están dispuestos a pagar, pero no se sienta mal, tenemos muchos trajes, solo pruebe todos lo que quiera y lleve otro que le guste. Pero el hombre probo todos los trajes que pudo y ninguno le quedó a la medida como el que se había probado anteriormente, cuando le gustaba un modelo no le gustaba el color y si le gustaba el color no le gustaba el modelo. Esa mañana dejó la tienda con la tristeza de saber que por miedo, había dejado pasar su oportunidad.

Ahora bien, te pregunto: y tú, ¿vas a dejas pasar tu oportunidad?

domingo, 8 de febrero de 2015

Deber versus Pasión



Una te hace razonar y la otra te invita a soñar, por una estas obligado a cumplir, mientras que la otra te hace sentir vivo. La pregunta es, cuando la vida te coloque en la posición de decidir por una, ¿por cuál lo harás?. ¿Te decidirás por la prudencia y la seguridad que suelen ir de la mano con el deber?, ¿te decidirás por la pasión que suele ser desembocada y nos puede arrastrar si nos dejamos llevar por ella haciéndonos vivir aventuras, fracasos, desilusiones, risas y también llanto? Cuando descubres cuál es tu pasión, sentirás que sin ella la vida no tiene el mismo entusiasmo, y no pasará mucho tiempo para que te encuentres en dos caminos opuestos; uno te dice: arriesga, vive el momento, haz lo que amas... El problema de hacer lo que nos apasiona es que no hay garantías de que lo que hagamos, resulte en lo que esperamos y es precisamente ésta incertidumbre la que hace que el momento sea emocionante, porque el clímax de la pasión consiste en estar a la expectativa de lo que vendrá. Por otro lado, el deber te recuerda que tienes responsabilidades en las que puede estar involucrado tu entorno, y también te dice que si decides hacer lo que te gusta y apasiona, lo más seguro, es que te toque dar explicaciones poniéndote en una situación difícil. Es ahí donde muchos deciden dejar de avanzar y se ven a sí mismos dando pasos en reversa; las pasiones suelen ser muy personales y esto hace que sean entendidas solo por quienes las viven. Hay muchos tipos de pasiones pero a la que me estoy refiriendo es a esa que le da sentido a nuestra existencia y a su vez, puede hacer un cambio significativo en otras vidas, porque cuando descubres cuáles son las cosas en las que tienes habilidades y que con eso puedes ayudar a otros, no hay razones para ser egoístas y esconderlo, sino más bien sacarle todo el provecho que se pueda para así expandir nuestros horizontes cada día, ningún bien se disfruta solo. Compartir lo que tenemos hará que la abundancia reine en nuestras vidas y, por ende, marcará una diferencia en la vida de los que nos rodean. La pregunta es: ¿ya sabes qué es lo que le da sentido a tu vida?, ¿ya descubriste tu pasión? porque una vez que la descubres, ya no vuelves a ser igual, y, si aún no la has descubierto, búscala y no descanses hasta encontrarla y entenderás de lo que te estoy hablando.

Encontrar tu pasión, es igual a descubrir un tesoro, que te llevará a explorar tus talentos; si sientes que te faltan conocimientos para hacer bien lo que te gusta, entrénate, si te faltan emociones, búscalas, si te faltan modelos a seguir, busca a alguien que aunque no conozcas personalmente, te inspire admiración, y ponlo como un modelo a seguir, sin perder tu originalidad, si te sientes con desventajas por cualquier motivo, trabaja hasta convertirlas en ventajas; no esperes nada de nadie, pero siempre da lo mejor de ti. Cuando menos lo esperes, los que te rodean también te darán lo mejor de sí. A esto podemos llamarlo “provocando reacciones”, provoca, provoca todas las situaciones que sean necesarias, no esperes a que las oportunidades te toquen a la puerta, hazlo tu primero, podría continuar con una larga lista de las cosas necesarias para luchar por lo que te gusta, pero la mejor recomendación que puedo darte es cuidar de tu tesoro y al hacerlo, te aseguro que te armarás de lo necesario para continuar tu camino.

miércoles, 21 de enero de 2015

vivir por un sueño


Sentada en la arena a orillas del mar, sollozando un poco, viendo el ir y venir de las olas, a lo lejos se podían ver las nubes opacando al sol, haciéndole recordar que el verano estaba lejos y que el mostrarse brillando en todo su esplendor se le era permitido solo de vez en cuando. Cerré los ojos y me dejé llevar por el sonido de las olas rompiendo en el mar, podía sentir la fría brisa del invierno en mi cara, que a su vez, hacia flotar mi cabello, por mi mente pasaba un torbellino de pensamientos y entre todos había una pregunta recurrente, me preguntaba: ¿a dónde iban a parar los sueños?, ¿qué pasó con toda esa gente que soñó con comerse el mundo?, ¿qué pasó con los grandes inventos que por una u otra razón fueron a parar al cementerio de los sueños?.

El cementerio de los sueños es un lugar tan rico y tan pobre al mismo tiempo; ahí vi pinturas a medio terminar, libros que nunca encontraron un final, entre otros muchos inventos que de haber sido plasmados por sus autores, harían de este mundo un lugar mejor para vivir. Decidí caminar por él y entre los escombros vi rastros de lo que pudo haber sido y no fue, ahí escrito en un papel sobresaliendo entre los escombros, estaba la cura para el cáncer, la cual tenía grandes dosis de una vitamina comúnmente usada por las personas, seguí caminando y no muy lejos de ahí vi una máquina en forma de tubo, era transparente y dejaba ver el enjambre de cables que había dentro de ella, a través de estos enjambres se procesaba todo el dióxido de carbono que se encontraba en el combustible de los carros los cuales son expedidos continuamente por el tubo de escape al medio ambiente cambiando así, la composición del oxígeno y su función consistía en transformar todo este dióxido de carbono en un aire no contaminante. Seguí caminando, asombrándome por todo lo que descubría a mi paso y a unos cuantos metros de esta máquina vi una especie de rollo que sobresalía entre los escombros, parecía una especie de manual, estaba intacto, se conservaba en muy buen estado a pesar de que era notorio que llevaba mucho tiempo ahí, sin haber sido abierto, el polvo que tenía encima hacía notar el abandono del mismo, no me resistí, me intrigaba su apariencia, la forma en la que se veía intacto y al solo verlo me llené de curiosidad, tenía que ver qué se encontraba en esta especie de manuscrito así que lo tomé, era un poco más pesado de lo que yo me había imaginado. Lo abrí para leerlo y entre más y más leía, más y más me inspiraba, para mí era una invitación abierta a creer en lo imposible, rápido me di cuenta de que era el guion de una película, al parecer, el autor tenía una gran imaginación y un talento único, las ideas que ahí había eran para revolucionar el mundo, pero una vez más, había sido olvidado y dejado de lado. Me quedé ahí parada en frente de tan magistral obra y observándola detenidamente me dije: las personas que habitan el mundo no tienen idea de lo que este guion haría en sus vidas tan solo con leerlo. Abrí los ojos y vi los pocos destellos de sol que las nubes dejaban pasar, el sol se ocultaba cada vez más y la noche estaba por caer. La brisa cada vez era más fría, comencé a pensar en lo mucho que extrañaba el verano, son tantas las cosas que damos por sentando cuando las tenemos, que solo le damos valor cuando ya no están... También pensaba en el cementerio de los sueños y en que olvidé leer el nombre del autor de aquel fabuloso guion; el caer de la tarde hizo que la nostalgia me invadiera pero deseché este sentimiento apenas logré divisarlo; me pregunté: ¿qué sería de la vida de las personas que habían soñado todas esas cosas?, también me pregunte qué habría pasado con ellos si en vez de rendirse se hubieran atrevido a husmear un poco en su futuro, qué habría pasado con ellos si tan solo hubieran visto el impacto que tenía en la humanidad sus ingeniosos inventos, qué les habría pasado si en vez de sepultar sus sueños se fueran atrevido a navegar por ellos. Así que cerré los ojos nuevamente y el romper estrepitoso de las olas se hizo escuchar una vez más, la brisa a pesar de ser cada vez más fría no pasmó mis ganas de soñar despierta; de pronto me vi caminando por una calle un tanto solitaria, solo se veía una que otra persona caminando por ella, alzando la vista a lo lejos, se lograba ver en el tope de una de las torres, un reloj que se veía pequeño desde donde yo estaba pero pensé que si estando tan lejos lograba verlo, era porque era mucho más grande de lo que yo creía así que decidí llegar a él y así contemplarlo más de cerca, empecé a caminar en dirección a aquella torre hasta que en el camino una de las pocas personas que se veía caminando llamó mi atención, caminaba en sentido opuesto al mío y aunque no estaba muy cerca y caminaba despacio su andar era diferente a la de los demás, era un andar que denotaba aplomo, elegancia, caminaba con la seguridad con la que solo caminan los que han librado grandes batallas y que han aprendido que los errores son meros desvíos hacia el camino al éxito. Esto llamó poderosamente mi atención, tenía un gesto de confianza en la mirada y un aire triunfador que pocas veces había visto en otra persona. Ella fijó sus ojos en mí, en ese momento, no hicieron falta las palabras, así que solo sonreí, su semblante lo decía todo y su confianza me aseguraba que todo estaría bien y su disimulada sonrisa me invitaba a resistir un poco más... Pasó a mi lado dándome una palmada en el hombro y siguió caminando; me quedé a mitad de la calle, parada, viéndola irse hasta que le perdí el rastro. Abrí los ojos y ya era de noche, mis manos estaban heladas pero un sentimiento de determinación me invadió, sabía que aunque apenas empezaba la noche, el amanecer estaba muy cerca y que estas mismas olas que hoy rompían estrepitosas y embravecidas, por la mañana estarían calmadas con un sol resplandeciente sobre ellas, invitándome a vivir por un sueño, a vivir con pasión, porque soñar y vivir con pasión son la mejor forma de gastarse la vida.

domingo, 11 de enero de 2015

El poder de las palabras

Lo que decimos tiene mucho poder y un alcance que ni nosotros lo podemos imaginar, lo que decimos se convierte en acciones y al mismo tiempo causa un efecto en la personas que nos escuchan. En el año 1990 científicos rusos descubrieron que las palabras pueden modificar nuestro ADN, el 10 por ciento de nuestro ADN sirve para crear proteínas y el otro noventa por ciento es chatarra, al menos eso era lo que se pensaba, hasta que en el año 1990 después de largas investigaciones, descubrieron que el otro noventa por ciento estaba encargado de recopilar y guardar información. Según la investigación, nuestro ADN funciona como la internet, es una gran red que se va conectado átomo por átomo que recopila información cambiándose así mismo sin modificar nuestros genes. Y, ¿qué es el ADN? en palabras sencillas, es el centro de la vida, el que se encarga de registrar lo que fueron nuestros antepasados para darnos la forma que ahora tenemos. Pero no es una clase de biología lo que quiero transmitirles hoy, solo déjenme avanzar, de lo que quiero hablarles es de la importancia que tiene lo que decimos, ya que por mas increíble que parezca, le da forma incluso a nuestros rasgos. Nuestra mente y cuerpo es como un recipiente y nosotros somos los encargados de llenarlo, en nuestras manos está el llenarlo de cosas buenas o de cosas malas cuando nos insultamos a nosotros mismos por no entender algo o no hacerlo de la manera esperada agregamos un poco de sustancia, cuando nos decimos que no podemos realizar algo, así lo deseemos pero al mirar la realidad que nos rodea, decidimos creer mas en el entorno que en nuestra capacidad para lograrlo, le echamos otro poco de sustancia y lo seguimos llenando, cuando hablamos mal de otras personas, cuando le decimos cosas negativas a alguien solo para herirlo, causamos un efecto dominó y le hacemos daño a la persona, y en el círculo llamado vida esto se nos devuelve. También podemos agregarle otros condimentos como palabras obscenas y cuando queramos ser educados nos va a costar mucho porque nuestra mente estará llena de cosas podridas y apestará tanto que los que están alrededor nuestro podrán sentir el hedor, así logramos llenar nuestro recipiente y eso es lo que destilaremos, lo que decimos se queda grabado en nuestra mente al igual que un casete. ¿Recuerdan esos casetes de los años ochenta y noventa que para cambiar el contenido había que borrar la información y luego volver a grabar?, del mismo modo funciona nuestra mente, y puede que nos lleve mucho mas tiempo el regrabarlo, ya que todos sabemos que es mas fácil empezar algo nuevo a arreglar lo que se ha hecho mal. El llenarnos de cosas positivas y de buenas palabras nos va a dar la particularidad de que cuando hablemos, los demás puedan percibir de manera clara de que estamos hechos. El cuidar lo que decimos y hacer un pequeño esfuerzo día tras día por mejorar nuestra actitud hará que se refleje en nuestro ser y cambiará la forma en la que nos ve nuestro entorno, entonces empezaremos a ver posibilidades en lo que antes se nos hacía imposible, abundancia en donde antes solo se veía escasez, puertas abiertas en lugares donde hasta hacía poco solo veíamos puertas cerradas, porque nuestros sentido de percepción se agudizará y empezará a notar lo que pasaba ante nuestros ojos. No veíamos por estar distraídos, al levantarnos el sol se verá mas resplandeciente que nunca y viviremos la vida, no dependiendo de las circunstancias, sino marcando el rumbo que debemos seguir. Y todo dependerá de lo que decidamos creer, pensar y hablar.