Lo que decimos tiene mucho poder y un alcance que ni nosotros lo podemos imaginar, lo que decimos se convierte en acciones y al mismo tiempo causa un efecto en la personas que nos escuchan. En el año 1990 científicos rusos descubrieron que las palabras pueden modificar nuestro ADN, el 10 por ciento de nuestro ADN sirve para crear proteínas y el otro noventa por ciento es chatarra, al menos eso era lo que se pensaba, hasta que en el año 1990 después de largas investigaciones, descubrieron que el otro noventa por ciento estaba encargado de recopilar y guardar información. Según la investigación, nuestro ADN funciona como la internet, es una gran red que se va conectado átomo por átomo que recopila información cambiándose así mismo sin modificar nuestros genes. Y, ¿qué es el ADN? en palabras sencillas, es el centro de la vida, el que se encarga de registrar lo que fueron nuestros antepasados para darnos la forma que ahora tenemos. Pero no es una clase de biología lo que quiero transmitirles hoy, solo déjenme avanzar, de lo que quiero hablarles es de la importancia que tiene lo que decimos, ya que por mas increíble que parezca, le da forma incluso a nuestros rasgos. Nuestra mente y cuerpo es como un recipiente y nosotros somos los encargados de llenarlo, en nuestras manos está el llenarlo de cosas buenas o de cosas malas cuando nos insultamos a nosotros mismos por no entender algo o no hacerlo de la manera esperada agregamos un poco de sustancia, cuando nos decimos que no podemos realizar algo, así lo deseemos pero al mirar la realidad que nos rodea, decidimos creer mas en el entorno que en nuestra capacidad para lograrlo, le echamos otro poco de sustancia y lo seguimos llenando, cuando hablamos mal de otras personas, cuando le decimos cosas negativas a alguien solo para herirlo, causamos un efecto dominó y le hacemos daño a la persona, y en el círculo llamado vida esto se nos devuelve. También podemos agregarle otros condimentos como palabras obscenas y cuando queramos ser educados nos va a costar mucho porque nuestra mente estará llena de cosas podridas y apestará tanto que los que están alrededor nuestro podrán sentir el hedor, así logramos llenar nuestro recipiente y eso es lo que destilaremos, lo que decimos se queda grabado en nuestra mente al igual que un casete. ¿Recuerdan esos casetes de los años ochenta y noventa que para cambiar el contenido había que borrar la información y luego volver a grabar?, del mismo modo funciona nuestra mente, y puede que nos lleve mucho mas tiempo el regrabarlo, ya que todos sabemos que es mas fácil empezar algo nuevo a arreglar lo que se ha hecho mal. El llenarnos de cosas positivas y de buenas palabras nos va a dar la particularidad de que cuando hablemos, los demás puedan percibir de manera clara de que estamos hechos. El cuidar lo que decimos y hacer un pequeño esfuerzo día tras día por mejorar nuestra actitud hará que se refleje en nuestro ser y cambiará la forma en la que nos ve nuestro entorno, entonces empezaremos a ver posibilidades en lo que antes se nos hacía imposible, abundancia en donde antes solo se veía escasez, puertas abiertas en lugares donde hasta hacía poco solo veíamos puertas cerradas, porque nuestros sentido de percepción se agudizará y empezará a notar lo que pasaba ante nuestros ojos. No veíamos por estar distraídos, al levantarnos el sol se verá mas resplandeciente que nunca y viviremos la vida, no dependiendo de las circunstancias, sino marcando el rumbo que debemos seguir. Y todo dependerá de lo que decidamos creer, pensar y hablar.

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