martes, 11 de noviembre de 2014

Detente un momento

  Corremos de un lado para el otro sin detenernos a preguntar a dónde vamos, qué es lo que está esperando por nosotros, a qué puerto debemos dirigirnos para así pasar la noche seguros. Hay gente que no tiene un punto fijo a donde llegar y se pasan toda la vida vagando sin rumbo, el querer vivirlo todo y no perderse de nada los volvió frívolos e incapaces de ser consecuentes con el entorno que los rodea, pero no quieren detenerse porque hacerlo sería ir en contra de lo que han aprendido y el -“¡no debes quedarte atrás!”- lo han escuchado desde niños y desde ese momento piensan que el mundo va muy rápido y más vale que sean veloces si es que quieren llegar a triunfar; pero realmente lo que están obviando es que la tierra sigue teniendo 365 días al año y un día sigue teniendo 24 horas, el planeta no va demasiado rápido... Somos nosotros los que vamos muy rápido. Aceleramos tanto todo que nuestra salud paga las consecuencias padeciendo cada vez más enfermedades. Nos preguntamos constantemente cómo hacer para subir al siguiente nivel, lo que no está mal, pero debe ir de la mano con otras preguntas que por lo general solemos obviar, como por ejemplo: ¿es este el camino que me llevará a ser feliz? y más importante aún, ¿será que por pensar tanto en el futuro me estoy perdiendo del presente? (que es lo único que realmente tenemos seguro). Si no es así, hay cosas que tienes que replantearte de nuevo. La felicidad es la elección de disfrutar el hoy y más que un sentimiento es cuestión de actitud. No puedes permitir que el proceso sea tan exigente que lo único que te genere sea estrés, porque el daño que le harás a tu salud es irreparable, hoy por hoy, el stress es la principal causa de muerte, y está detrás de todas las grandes patologías, como los infartos, el cáncer o la esclerosis. Más que todo, el estrés es una reserva de energía de la que podemos echar mano en situaciones límites pero que tiene un coste que se paga caro. También debemos preguntarnos, por los pasos que damos y lo que se refleja en nuestra mente: ¿es el lugar a donde mi dirijo, en el que realmente quiero vivir? o ¿será que lo que hago responde más al hecho de querer demostrarle a los demás que se equivocaron? y ¿qué si puedo llegare a donde quiero?. También, lo que hago, ¿lo hago para complacer a quienes me criaron y esperan esto de mí? Porque si es así, no estás haciendo lo que te hace feliz a ti. Lo más importante no es demostrarle a los demás que pudiste y que nadie podrá contigo, lo más importante es que tu ser interior tenga paz y los pasos que des sean firmes. Sabiendo que aunque la mayoría de las personas en este mundo van muy rápido, tú vas a tu propio ritmo, que no tiene nada que ver con ir más rápido o lento que nadie, sino al paso que puedas andar, lo cual te permitirá sentir la tranquilidad de que lo estás haciendo bien y que un nuevo día es una nueva oportunidad que la vida nos da para que hagamos la diferencia.

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