Tu que te despiertas sabiendo que tu día empezará remendando redes para luego zarpar y lanzarlas al mar; me sorprende ver que a pesar de que nunca tienes garantías de si tus redes se llenarán, eso no frena tus ganas de intentarlo una vez mas, tu eres de los que, aunque vengan grandes tempestades no se rinden; aprendiste tu oficio desde muy joven y los malos tiempos te enseñaron que la paciencia mas que un don, es una acción que con el pasar del tiempo se convierte en virtud. A los que te preguntan cuando termina tu labor? respondes que nunca, que siempre hay redes por remendar y mar por explorar. Para ti pescar es la mayor recompensa que recibes por un trabajo bien hecho, haz aprendido a mantener la calma en los peores momentos y esto ha hecho que reconozcas el momento indicado para lanzar tu red. Pescador, mientras te observo desde mi balcón reflexiono sobre lo mucho que tengo que aprender de ti. Tu noble oficio me hace valorar el arte de dibujar con palabras lo que por gracia el cielo me regaló.
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