Cuando dejas el miedo de lado, sientes que tus más grandes deseos pueden convertirse en realidad. Cuando el miedo deja de ser un obstáculo, empiezas a creer en ti. ¿Alguna vez te has hecho esa pregunta? ¿Qué harías si no tuviera miedo? Solo piensa un momento en esto, y hazte esta pregunta. ¿Qué harías si no tuvieras nada que perder?
Cuando el miedo domina tu vida, tu zona de confort es el mejor lugar para vivir, porque ahí te sientes seguro y salvo. Al mismo tiempo dejas de hacer todas las cosas que te desafían a ser mejor, los días te parecen cada vez más largos y la vida permanece estática.
Y si te preguntas: ¿Cómo hago para que en vez de que este sentimiento me domine, sea yo el que lo domine a el? Yo puedo decir que la mejor forma de dominar el miedo es haciendo todo lo que tienes que hacer incluso sintiendo miedo. Que con qué derecho lo digo, con el derecho que me da el haber pasado gran parte de mi vida con miedo, detenida en mi zona de confort, con muchos deseos de hacer cosas nuevas y diferentes, pero sin tomar ningún riesgo y sin planificar nada para provocar un cambio; hasta que un día, cansada de obtener siempre los mismos resultados, me pregunté: ¿Por qué nada en mi vida cambia, y todo sigue igual? admito que no fue un ejercicio fácil porque literalmente tuve que verme al espejo y preguntarme qué era lo que me estaba deteniendo. La respuesta que mi propio ser me grito fue: no estas asumiendo riesgos, por eso siempre obtienes los mismo resultados porque siempre haces lo mismo. Luego me pregunté: ¿por qué siempre hago lo mismo si es más que evidente que no da resultado? fue ahí cuando obtuve la más clara de las respuestas: ¡porque tienes miedo! por miedo es que te has perdido de mucho. Miedo a que las cosas me salieran de un modo diferente a lo que había pensado, haciéndome fracasar. Admito que lo que más me intimidaba era pensar de que si la equivocación era muy grande, todos se darían cuenta y quedaría en completo ridículo; justo ahí entendí que el peor ridículo es aquel que no se hace, porque es mejor hacer el ridículo haciendo algo, a que por miedo al ridículo no hagamos nada, quedándonos así con mil preguntas de lo que pudimos haber logrado si tan solo...
Eso me llevó a descubrir que aunque tengas muchos sueños e ilusiones, sino crees en ti lo suficiente como para actuar, corres el riesgo de pasarte la vida e incluso morir sin hacer nada de las cosas con las que una vez soñaste, y podría pasarte lo mismo que aquel hombre que pasó al frente de una tienda y al mirar la vitrina vio un traje hermoso, el traje lucia perfecto, el diseño era acorde con su estilo y el color era de sus colores favoritos así que se imaginó usándolo para una ocasión especial, entró a la tienda se lo probó y era justo su medida, ¡mejor imposible! pero al ver el precio decidió dejarlo para otro día porque recordó todas las cuentas que tenía por pagar a final de mes, y se dijo así mismo que quizás un día cuando el dinero le sobrara lo compraría; así que pasaba todos los días para ver el traje que compraría un día cuando tuviera suficiente dinero, hasta que un día, al pasar por la misma tienda, al ver por la vitrina, vio que el traje ya no estaba, preocupado dejó de lado las cosas que tenía por hacer esa mañana las cuales eran rutinarias y al ver al vendedor que lo atendió la primera vez, le preguntó que en dónde estaba el traje que se había probado hace algún tiempo, el vendedor no recordaba a qué traje se refería, hasta que el hombre con una gran ansiedad se lo describió e incluso le mostró el sitio donde estaba exhibido y que ya había sido reemplazado por otro. Entonces el vendedor recordó aquél traje: ¡sí! un hombre pasó ayer por la tarde y después de probárselo lo compró, le quedó tan bien que ni siquiera tuvimos que mandarlo al sastre, de hecho le quedó igual que a usted, aquella vez que entró a la tienda y se lo probó, el hombre respondió: de seguro era alguien rico, alguien sin problemas mayores. El vendedor le dijo: no, para nada, es más dijo que tenía muchas cuentas por pagar a fin de mes, pero dijo algo que me dejó pensando: vi el traje y era hermoso, me lo probé y me quedó a la medida... lo mejor es que me lo lleve, no sea que a alguien más le resulte tan atractivo como a mí y lo compre, haciendo así que para cuando yo vuelva y al no encontrarlo me lamente por no haber tomado la decisión a tiempo. Vi a aquel hombre tan decidido de querer comprarlo a pesar de ser un traje costoso, que no pude evitar preguntarle: ¿cómo hará para pagar las cuentas a fin de mes? Él respondió: bueno, supongo que tendré que trabajar horas extras, además, el fin de mes no ha llegado eso significa que tengo tiempo para trabajar las horas extras y así pagar mis cuentas más el traje, trabajaré lo que sea necesario pero no dejaré que el miedo por lo que pase en el futuro, sea más fuerte que lo que quiero y pueda tener en este momento, ¡que tenga que trabajar más es lo de menos! porque sé que valdrá la pena el esfuerzo.
Entonces aquel hombre apesadumbrado preguntó: ¿usted cree que podrían hacer otro igual? El vendedor le respondió: ¡oh, cómo lo siento señor! le explico todos nuestros trajes son exclusivos y no nos permitimos por ningún concepto repetir ninguna de nuestras creaciones, ya que para nosotros es muy importante que cada traje sea único en su estilo, y aunque bien es cierto que es un precio alto, también es cierto que eso se debe a lo exclusivo de nuestros diseños y a nuestros materiales que son de la más alta calidad, la calidad de nuestras creaciones están garantizadas, esa es la razón de su precio, precio que no muchos están dispuestos a pagar, pero no se sienta mal, tenemos muchos trajes, solo pruebe todos lo que quiera y lleve otro que le guste. Pero el hombre probo todos los trajes que pudo y ninguno le quedó a la medida como el que se había probado anteriormente, cuando le gustaba un modelo no le gustaba el color y si le gustaba el color no le gustaba el modelo. Esa mañana dejó la tienda con la tristeza de saber que por miedo, había dejado pasar su oportunidad.
Ahora bien, te pregunto: y tú, ¿vas a dejas pasar tu oportunidad?
Cuando el miedo domina tu vida, tu zona de confort es el mejor lugar para vivir, porque ahí te sientes seguro y salvo. Al mismo tiempo dejas de hacer todas las cosas que te desafían a ser mejor, los días te parecen cada vez más largos y la vida permanece estática.
Y si te preguntas: ¿Cómo hago para que en vez de que este sentimiento me domine, sea yo el que lo domine a el? Yo puedo decir que la mejor forma de dominar el miedo es haciendo todo lo que tienes que hacer incluso sintiendo miedo. Que con qué derecho lo digo, con el derecho que me da el haber pasado gran parte de mi vida con miedo, detenida en mi zona de confort, con muchos deseos de hacer cosas nuevas y diferentes, pero sin tomar ningún riesgo y sin planificar nada para provocar un cambio; hasta que un día, cansada de obtener siempre los mismos resultados, me pregunté: ¿Por qué nada en mi vida cambia, y todo sigue igual? admito que no fue un ejercicio fácil porque literalmente tuve que verme al espejo y preguntarme qué era lo que me estaba deteniendo. La respuesta que mi propio ser me grito fue: no estas asumiendo riesgos, por eso siempre obtienes los mismo resultados porque siempre haces lo mismo. Luego me pregunté: ¿por qué siempre hago lo mismo si es más que evidente que no da resultado? fue ahí cuando obtuve la más clara de las respuestas: ¡porque tienes miedo! por miedo es que te has perdido de mucho. Miedo a que las cosas me salieran de un modo diferente a lo que había pensado, haciéndome fracasar. Admito que lo que más me intimidaba era pensar de que si la equivocación era muy grande, todos se darían cuenta y quedaría en completo ridículo; justo ahí entendí que el peor ridículo es aquel que no se hace, porque es mejor hacer el ridículo haciendo algo, a que por miedo al ridículo no hagamos nada, quedándonos así con mil preguntas de lo que pudimos haber logrado si tan solo...
Eso me llevó a descubrir que aunque tengas muchos sueños e ilusiones, sino crees en ti lo suficiente como para actuar, corres el riesgo de pasarte la vida e incluso morir sin hacer nada de las cosas con las que una vez soñaste, y podría pasarte lo mismo que aquel hombre que pasó al frente de una tienda y al mirar la vitrina vio un traje hermoso, el traje lucia perfecto, el diseño era acorde con su estilo y el color era de sus colores favoritos así que se imaginó usándolo para una ocasión especial, entró a la tienda se lo probó y era justo su medida, ¡mejor imposible! pero al ver el precio decidió dejarlo para otro día porque recordó todas las cuentas que tenía por pagar a final de mes, y se dijo así mismo que quizás un día cuando el dinero le sobrara lo compraría; así que pasaba todos los días para ver el traje que compraría un día cuando tuviera suficiente dinero, hasta que un día, al pasar por la misma tienda, al ver por la vitrina, vio que el traje ya no estaba, preocupado dejó de lado las cosas que tenía por hacer esa mañana las cuales eran rutinarias y al ver al vendedor que lo atendió la primera vez, le preguntó que en dónde estaba el traje que se había probado hace algún tiempo, el vendedor no recordaba a qué traje se refería, hasta que el hombre con una gran ansiedad se lo describió e incluso le mostró el sitio donde estaba exhibido y que ya había sido reemplazado por otro. Entonces el vendedor recordó aquél traje: ¡sí! un hombre pasó ayer por la tarde y después de probárselo lo compró, le quedó tan bien que ni siquiera tuvimos que mandarlo al sastre, de hecho le quedó igual que a usted, aquella vez que entró a la tienda y se lo probó, el hombre respondió: de seguro era alguien rico, alguien sin problemas mayores. El vendedor le dijo: no, para nada, es más dijo que tenía muchas cuentas por pagar a fin de mes, pero dijo algo que me dejó pensando: vi el traje y era hermoso, me lo probé y me quedó a la medida... lo mejor es que me lo lleve, no sea que a alguien más le resulte tan atractivo como a mí y lo compre, haciendo así que para cuando yo vuelva y al no encontrarlo me lamente por no haber tomado la decisión a tiempo. Vi a aquel hombre tan decidido de querer comprarlo a pesar de ser un traje costoso, que no pude evitar preguntarle: ¿cómo hará para pagar las cuentas a fin de mes? Él respondió: bueno, supongo que tendré que trabajar horas extras, además, el fin de mes no ha llegado eso significa que tengo tiempo para trabajar las horas extras y así pagar mis cuentas más el traje, trabajaré lo que sea necesario pero no dejaré que el miedo por lo que pase en el futuro, sea más fuerte que lo que quiero y pueda tener en este momento, ¡que tenga que trabajar más es lo de menos! porque sé que valdrá la pena el esfuerzo.
Entonces aquel hombre apesadumbrado preguntó: ¿usted cree que podrían hacer otro igual? El vendedor le respondió: ¡oh, cómo lo siento señor! le explico todos nuestros trajes son exclusivos y no nos permitimos por ningún concepto repetir ninguna de nuestras creaciones, ya que para nosotros es muy importante que cada traje sea único en su estilo, y aunque bien es cierto que es un precio alto, también es cierto que eso se debe a lo exclusivo de nuestros diseños y a nuestros materiales que son de la más alta calidad, la calidad de nuestras creaciones están garantizadas, esa es la razón de su precio, precio que no muchos están dispuestos a pagar, pero no se sienta mal, tenemos muchos trajes, solo pruebe todos lo que quiera y lleve otro que le guste. Pero el hombre probo todos los trajes que pudo y ninguno le quedó a la medida como el que se había probado anteriormente, cuando le gustaba un modelo no le gustaba el color y si le gustaba el color no le gustaba el modelo. Esa mañana dejó la tienda con la tristeza de saber que por miedo, había dejado pasar su oportunidad.
Ahora bien, te pregunto: y tú, ¿vas a dejas pasar tu oportunidad?

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